7 consejos que le daría a mi yo de 1999

7 consejos que le daría a mi yo de 1999

Es difícil acertar en las decisiones que uno toma. Mi único consuelo es que al menos no hay manera de testear cuál hubiese sido tu vida, en las diferentes alternativas que has tenido a la hora de decidir sobre algún acontecimiento importante de la misma.

Hace veinte años que aquel chico que acababa de empezar la universidad no podía apenas imaginar los cambios que, al año siguiente, la vida le pondría frente así. Incapaz de entender hasta ese momento como todos estos cambios condicionarían su futuro, tanto personal como profesional.

En la vida tomar decisiones es complicado, el miedo al cambio nos empuja a pensar en que muchas veces la parálisis es mejor que el análisis, y mucho mejor que dar un paso al frente. Pero probablemente el verano de 1999 fue definitivamente mi último verano de adolescencia, un verano más tarde mi vida cambio y las responsabilidades hicieron que el niño que residía en mi interior se apagase paulatinamente.

Si tuviese algo que contarle y fuese de utilidad para ese proyecto de hombre. Ese hombrecillo imberbe que pensaba que nada ni nadie podría condicionar sus decisiones, libertad o preferencias a la hora de hacer o deshacer en su día a día. Le diría simplemente carpe diem, vive el momento y aprovecha las oportunidades que aparecen, porque hay trenes que sólo pasan una vez en la vida y lo bueno y malo de la condición humana es que nunca sabes cuándo llegará tu momento.

Por aquel entonces, recuerdo que en mis clases de televisión aún se estudiaba el sistema PAL, alumno aventajado del SECAM, pero muy lejos en lo que en los próximos años serían los estándares de la DVB (Digital Video Brodcasting). En esa época, se podía decir que estábamos vislumbrando no sólo un cambio en lo que al paradigma tecnológico se refiere, sino más bien a un cambio en la velocidad en la que se producían los mismos.

Esa fue la época en la que las ideas dejaron de empezar a perder peso estratégico frente a la ejecución. Aunque todavía en los albores del nuevo siglo veríamos como muchas empresas tecnológicas seguían diferenciándose por esa idea o tecnología disruptiva, aunque es verdad que sin la ejecución no habrían llegado a ser nada.

Todavía recuerdo un curso de verano de la UCM; donde había un seminario de una semana sobre Linux, hoy en día me sigo arrepintiendo verano tras verano de no haber sacrificado una semana de ese verano loco, en vez de haber perdido las mañanas en la piscina esperando a que llegase el resto de la tropa para echar una partida de mus. Una sola semana donde poder aprender en profundidad y de forma temprana, lo que ha sido la base disruptiva de la internet que conocemos hoy en día.

Recuerdo los albores del ciber espacio patrio, con un directorio y aglutinador de noticias y funcionalidades on-line, como era el portal de referencia patrio, www.ole.es y germen de la malograda www.terra.es. Qué fue de aquellos tiempos donde algunos empezaron a hacer negocios en la red y comenzaron a construir lo imperios que conocemos hoy en día.

Emprendimiento y empleo

Si hay algo que me sorprende sobre manera en estos últimos veinte años, ha sido el cambio en el modelo a las relaciones entre empleo y empleado, así como las distintas modalidades y cambio en lo que se refiere a prioridades. El trabaja en lo que te gusta debería ser la prioridad de cada uno de nosotros, lo cual no implica para pensar que con ello te vayas a hacer millonarios, si además sigues estas dos premisas muy posiblemente y en un alto porcentaje tendrás la suerte de acabar como asalariado en una multinacional, y/o nunca se sabe como trabajador por cuenta ajena.

Hace veinte años las prioridades de los jóvenes de mi yo de 1999, eran totalmente distintas, veníamos de una cultura donde nuestros padres habían trabajado toda la vida probablemente en la misma empresa, ya que la movilidad profesional era muy reducida y donde probablemente alguno de los dos era funcionario y tenía una plaza asegurada de por vida. Inclusive la generación anterior a la mía, la parte femenina del núcleo familiar en la gran mayoría de las ocasiones, ni si quiera se había incorporado al mercado laboral.

Si fuese Marty McFly en regreso al futuro, le diría a mi yo de 1999 que relegase de su/mi cabeza (vaya lío, esto del trastorno de personalidad) los complejos impuestos por los demás. No pasa nada por fallar o fracasar en aquello que te apetezca emprender, lo importante es aprender con la experiencia, buscar zonas de crecimiento y experimentación controlada, invirtiendo parte de tu pequeño capital para experimentar en tus propias carnes que fallar tiene consecuencias y duele.

Idiomas

Hace unos años disponer de conocimientos de inglés, y no digo idiomas, en general era una ventaja competitiva diferencial, al igual que para generaciones anteriores había sido disponer de una titulación universitaria o mucho antes la ventaja primordial era saber leer y escribir. Hoy en día, el idioma de los negocios es el inglés, si no lo dominas eres un analfabeto empresarial para las multinacionales y todo su ecosistema.

Así que ya no basta con saber inglés, sino que el aspecto diferencial acaba siendo disponer de otro idioma con el que poder comunicarte con el resto de los analfabetos empresariales de una manera óptima.

Vivir fuera

Y esto encaja perfectamente con el punto anterior, algo que mi yo de 1999 no tuvo oportunidad de hacer ya sea por dinero o diferentes circunstancias personales fue salir a vivir fuera de España. Tener la oportunidad de conocer otras culturas, descubrir nuevas maneras de vivir, trabajar, ser feliz, …

No solo las cosas se hacen bien en España, o en tu caso o familia, entender que motiva a otros, cómo viven y porque te hace crecer como persona. Además, en mi opinión, la forma más sencilla de hacerlo es cuando no dispones de legacy familiar, sin ataduras y la agilidad para abortar el plan allí donde se requiera.

Móviles e internet

Aunque por aquel entonces no parecía tan evidente, sino como una opción más que se presentaba ante los ojos de cualquier adolescente de la época, las posibilidades y el nicho que han supuesto las tecnologías y servicios que han crecido alrededor de internet y los dispositivos móviles, ha sido totalmente inesperado. Sobre todo, con la reflexión con la que me quedaría es que las cosas no tienen que usarse sólo para lo que han sido concebidas.

Todavía recuerdo los debates sobre el uso del GSM versus UMTS, que iba a aportar la cuarta generación de tecnologías móviles (4G/UMTS), frente al GSM que era capaz de transmitir voz y SMS a través del canal de señalización. Ya el GPRS en sí generaba sus dudas, por que en estos años he visto como la mentalidad empresarial ha evolucionado, hemos pasado de un mercado dominado por las especificaciones técnicas, como la velocidad, capacidad de transmisión, alcance,… A un mercado dominado por los casos de uso, es decir cual es el uso que hacemos de la tecnología.

Hemos pasado de un aproximación empresarial dominada por el virtuosismo tecnologico, a uno dominado por los casos de uso.

Yo mismo con mi organismo

No todo es tal y como te lo cuentan

Y para mí el caso más sorprendente, ha sido el de la electrónica, recuerdo perfectamente como la sensación de pésimos en cuanto al mercado de la electrónica patrio era muy extendida por aquel entonces.

La percepción general es que las salidas que la electrónica nos iban a proporcionar como ingenieros eran nulas, que en España no podrían existir empresas de electrónica, no había tejido industrial, ni conocimiento, aquel que quisiera desarrollar proyectos en este mercado, debería salir, principalmente a los Estados Unidos. A China por aquel entonces no se la veia ni como una opción de competencia a la supremacía estadunidense, sus copias eran de mala calidad y con una estética muy lejana a la que cualquier consumidor desearía.

Pero como se suele decir, la realidad supero con crecer la ficción, sino que se lo digan a Nokia. Me gustaría que alguien por aquel entonces, le hubiese preguntado a su consejero delegado o al de Ericcson, Alcatel o Nortel, por una empresa china llamada Huawei la cual todavía no había pasado la pubertad empresarial, y que años más tarde a fumigado del mercado de las redes móviles y dispositivos a todos los abuelos europeos y americanos que iniciaron el camino de este lucrativo negocio.

Por derrumbar el mito, trabajar en lo que te gusta es posible, nadie dice que sea fácil, sino para muestra dos ejemplos de nuestra propia casa, Cecotec o BQ, empresas españolas que han plantado cara a los gigantes asiáticos en el tan competido mercado de la electrónica residencial.

Ecologismo, voluntariado y activismo

Esta fue una de las decisiones que me aparto de un camino para llegar a otro, los años de instituto y la temida selectividad, hacen que dejes de lado unas opciones vitales frente a otras, y esta fue una de ellas, sino a lo mejor en este blog estaba hablando más incisivamente sobre cambio climático, reciclaje, …

Aunque pensándolo mejor, en la vida todo suma, así que nota mental para mi yo de 1999, no dejes de lado tus valores, ya que son la base de lo que eres y serás como persona. Expresar tus sentimientos, pensar diferentes o ayudar a otros no te hace más vulnerable, sólo te hacen mejor persona.

Men sana in corpore sano

Aunque es algo que siempre ha estado conmigo, el deporte y la música son dos de los pilares fundamentales de mi persona. Y me ayudan a desconectar, descansar y sentirme mejor conmigo mismo.

Así que dejare esta bitácora, como apuntes y guía de ruta para mi yo del 2029, ya os contaré dentro de un tiempo si en diez años he aprendido algo o no. Ya que como decían Los Rodriguez:

Si diez años después te vuelvo a encontrar en algún lugar,
no te olvides que soy distinto de aquél pero casi igual.

Si la casualidad nos vuelve a juntar diez años después
algo se va a incendiar, no voy a mostrar mi lado cortés.

Aquello fue un gran punto de partida,
pero a la vez qué fácil se te olvida.
Diez años después quién puede volver atrás.
Estamos en la tierra cuatro días
y el cielo no me ofrece garantías:
diez años después mejor volver a empezar.

Si tu credulidad se deterioró en algún lugar,
no te olvides que soy testigo casual de tu soledad.

Si diez años después no estamos igual, qué le vas a hacer.
Otros diez años más y luego, empezar juntos otra vez.

Aquello fue una linda primavera
pero fue solamente la primera.
Diez años después el tiempo empieza a pesar.
Me quedan balas en la cartuchera
pero te guardo siempre la primera.
Diez años después mejor reír que llorar.

Una carta te di que nunca escribí, que nadie leyó.
Hoy, diez años después, todo sigue igual, nunca te llegó.

Dentro del corazón, al día de hoy, no queda lugar.
Si perdí la razón, no fue por amor, fue por soledad.

La vida es una gran sala de espera,
la otra es una caja de madera.
Diez años después mejor dormir que soñar.
No se puede vivir de otra manera,
porque si no la gente ni se entera.
Diez años después quién puede volver atrás.

Diez años después, mejor decir que callar.

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