Homo deus, cuando los robots suplantaron a las personas

Homo deus, cuando los robots suplantaron a las personas

Hace unos días acabé mi primer libro del año, ya sabes cómo te conté en este mismo blog que uno de los objetivos que tengo para este nuevo año es leer más, rascar horas al día o mejor dicho a la noche, para poder sacar tiempo y leer sobre aquello que me gusta o me llama la atención.

En esta ocasión y para empezar el año, decidí comenzar por Homo Deus, según su autor el historiador israelita Yuval Noah Harari. Homo Deus, al cual se le podría considerar como la secuela de Sapiens, es una breve historia del mañana donde se examina lo que le podría suceder a la humanidad en un futuro cada vez más cercano, donde hemos desbancado antiguos mitos y miedos, que se funden con la religión y las nuevas tecnologías como son la inteligencia artificial o la ingeniería genética.

Durante el siglo pasado hemos visto como la humanidad ha logrado hacer posible lo imposible, frenando el hambre, la peste y la guerra. Hoy en día, más personas mueren de obesidad que por hambrunas; más personas mueren a causa de la vejez que por las enfermedades infecciosas; y más personas se quitan la vida de las que mueren a causa de un conflicto bélico.

Leyendo esta obra publicada hace ya casi tres años, uno se da cuenta que muchas cosas de las aquí reflejadas, como el escándalo de Facebook y Cambridge analítica, o la intervención y/o influencia sobre los ciudadanos estadounidenses por parte de los hackers rusos en el proceso de las últimas elecciones presidenciales, ya se podía intuir entre líneas de este grandísimo libro.

La obra repasa con gran precisión y tremenda seriedad la evolución de la humanidad y pone de relevancia el carácter efímero de nuestra civilización, en comparación con la evolución de nuestro planeta tierra y plantea cuestiones nada baladís, como si seremos los homos sapiens los que dictaremos sentencia sobre nuestra propia existencia, mediante el abuso de los recursos que hemos sido capaces de desarrollar en una decena de décadas en comparación a la existencia de toda la humanidad.

Si comparamos la esperanza de vida de mi generación frente a la de mis propios hijos al nacer, seguramente podamos comprobar que estamos llegando al límite de saciedad o a los límites fisiológicos que los propios seres humanos somos capaces de alcanzar. Sobre todo, si hacemos esa comparación de mi generación frente a la de mis padres o la de mis padres con respecto a mis abuelos.

La genérica y la biotecnología tendrán mucho que decir en los próximos años, de cara a seguir fortaleciendo el crecimiento de las estadísticas de la esperanza de vida de nuestra civilización y quién sabe, si inclusive trabajando en el primer hombre de esa civilización de inmortales que ya se habla en más de algún foro. La lucha del hombre frente a la naturaleza, relegando a las divinidades a un segundo plano o, mejor dicho, encumbrando a los hombres a la categoría de divinidad.

Pero no sólo de esperanza de vida tratan este libro, otras grandes preguntas son las que se plantean en relación con los grandes avances de la tecnología y en paralelo a nuestra sociedad. Donde cuestiones como la religión y/o el propio capitalismo quedarán en duda o en un segundo plano, frente a la magnánima voluntad del hombre dios o homo deus, que será capaz de rebasar los límites del conocimiento, eliminando las carencias sociales que dieron pie a las religiones ancestrales, las monoteístas que gobernaron nuestra última era o las sociales y de revolución social, como el humanismo o el capitalismo que hicieron poner en duda las religiones tradicionales y que fueron capaces de relegar a las mismas a un segundo plano.

Pero en los capítulos finales del libre donde se cuestionan toda esta serie de cuestiones, no sólo se centra en la sociedad y sus principios, sino como esta se verá alterada y adulterada con el paso de los años por la presencia de los nuevos algoritmos y como la aparición de una nueva religión como el datismo hará que la condición humana pase a un segundo plano y quede relegada prácticamente a la extinción, frente a la evolución de las máquinas al puro estilo de Terminator, donde Skynet aparecerá y relegará a los humanos a un segundo plano, inclusive relegándoles a la extinción.

Grandes preguntas nos quedan por resolver como sociedad, algunas tan sui géneris, ¿cómo si seremos capaces de acabar trabajando para las máquinas o algoritmos en el medio pazo?

Aunque para mi muchas de ellas han llegado sin saberlo, al más puro estilo de las pegatinas de la contra cultura, que dictan que el propio Google es Skynet, seguramente no les falten razones para poder afirmarlo.

A medida que el Homo sapiens se convierta en Homo deus, ¿qué nuevos destinos nos marcaremos como metas? Erigidos como dioses por nosotros mismos, ¿qué proyectos deberemos emprender y cómo protegeremos de nuestros propios poderes destructivos tanto a este frágil planeta como a la humanidad misma?

El futuro nos dirá. Sólo nos queda saber si todos estos avances servirán para que nuestros sueños más deseados, en la búsqueda por la perfección o la deseada inmortalidad, se vuelven o no en pesadilla.

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