La caja de herramientas del product manager

La caja de herramientas del product manager

Hoy en día, y posiblemente vinculado al cambio que los entornos digitales han provocado en la sociedad en la que vivimos, cada vez es más y más importante la figura de los gestores de productos en las empresas, en esta entrada pretendo hacer un resumen de las herramientas que todo buen producto manager debería tener y saber utilizar, en su caja de herramientas.

El product manager, mismo rol distintas caras

He pasado por varias organizaciones y en algunas de ellas he tenido la oportunidad de trabajar mano a mano con diferentes perfiles de gestores de producto, el termino y su extensión hace que sus funciones muchas veces se difuminen en la organización y que cada vez más, variantes de este vayan apareciendo para ganar foco en algún área específica y/o liberarlo de otra serie de tareas.

Los origenes del product management

La concepción clásica de un departamento de producto estaba enclavada principalmente dentro del equipo de marketing y su función principal era identificar una demanda del mercado, normalmente mediante informaciones externas tipo, estudios de mercado, tendencias de consumo, cambios en el patrón de usos de P&S (productos y servicios), etc.

Para ello ele equipo de producto se dividía básicamente en dos perfiles:

  • El gestor del producto
  • Y el equipo encargado del desarrollo técnico del servicio

Con el tiempo figuras, flotantes y etéreas como los desarrolladores de negocio, iban y venían para hacer funciones de desarrollo de clientes y/o sectores de actividad, con lo que poder obtener un feedback mucho más cercano del usuario final, especialmente crítico en empresas grandes, conde los procesos y la operativa dificultaban la comunicación entre equipos internos y clientes.

Explosión con la llegad de la cultura start-up

En la última década el modelo y la cultura empresarial imperante, es lo que yo he dado en dominar la cultura start-up, provocada por el crecimiento exponencial de compañías tecnológicas en los últimos años, basados en un modelo de desarrollo empresarial apoyado en el método de Lean Start-up de Eric Ries.

Este contexto y la proliferación de este tipo de empresas, ha facilitado y favorecido la demanda de este tipo de perfiles en el mercado, desde los perfiles más clásicos y remozados como Product Manager y Product Designer full-stack. Hasta una variable ingente de roles complementarios al gestor de producto, que buscan escalar y acelerar el lanzamiento de productos y servicios de una forma radical.

Algunos de estos perfiles que podéis encontrar en cualquier web de empleo son:

  • Growth Product manager
  • Growth Hacker
  • CRO (Conversion Rate Optimization) Manager
  • Agile Change Coach
  • Talent Manager

Herramientas indispensables en tu caja de herramientas

Desde el mundo del product management tradicional, acostumbrado a crear productos y servicios en función de las necesidades o tendencias empresariales, hasta la aproximación actual donde la cultura de poner al cliente en el medio y la importancia de validar los productos y servicios, hay algunas herramientas de mucha ayuda que cualquier gestor de producto debería saber manejar con los ojos cerrados. Una de ella son las técnicas de desarrollo de producto basadas en el design thinking.

Design Thinking

Pero qué es el design thinking, según Wikipedia, la técnica del design thinking hace referencia a los procesos cognitivos, estratégicos y prácticos mediante los cuales se elaboran los conceptos relacionados con el diseño y desarrollo para la concepción de un producto o servicio.

Se empezó a desarrollar de forma teórica en la Universidad de Stanford en California (EEUU) a partir de los años 70, y su primera aplicabilidad con fines lucrativos como «Design Thinking» la llevó a cabo la consultoría de diseño IDEO, siendo hoy en día su principal precursora.

Además, el gestor de producto debe surfear en la ola de la experimentación continua, identificando nuevas funcionalidades para su producto, para ello es imprescindible abrazar la cultura de la experimentación, mediante metodologías como son Lean Start-Up y Agile.

Lean Start-Up

Para los que no hayáis tenido la ocasión de leer el libro de Eric Ries, Lean Startup, es un compendio de experiencias estructuradas, que donde a modo de metodología (te dice qué debes hacer pero no el cómo), para desarrollar productos, mediante el acortamiento de los ciclos de desarrollo adoptando una combinación de experimentación impulsada por hipótesis para medir el progreso, lanzamientos de productos iterativos para ganar valiosa retroalimentación de los clientes y aprendizaje validado para medir cuánto se ha aprendido.

Minumo producto viable, el punto de partida

La hipótesis central se centra en la construcción de un producto y la iteración para hacerlo crecer, con la base de un MVP (Minimum Viable Product) o producto mínimo viable que pueda satisfacer las necesidades de sus primeros clientes. La metodología asume un mercado altamente competitivo y volátil en el que el servicio competirá, y que, gracias a las fases o iteraciones y foco, permitirá que el producto tenga más posibilidades de sobrevivir, reduciendo los riesgos de mercado y evitar la necesidad de grandes cantidades de financiación inicial o grandes gastos para lanzar un producto.

Agile

Es una filosofía de trabajo pensada para proyectos cuyas principales características son la necesidad de rapidez y flexibilidad, como veis Agile se puede usar como el cómo que necesita el qué de Lean Start-up.

Como decía más que una metodología de trabajo, podríamos decir que es una filosofía de trabajo o incluso un estilo de gestión empresarial, que supone una forma distinta de trabajar y de organizarse. Bajo la concepción de Agile cada proyecto se debe ‘trocea’ en pequeñas partes que tienen que completarse y entregarse en pocas semanas, conocidos como Sprint.

Este tipo de estructuras pequeñas, permiten iterar y adaptarse mucho más rápido a cualquier cambio de requisitos, alineando los ciclos de desarrollo con las necesidades extremo a extremos que el servicio, producto o mercado requiera.

Más herramientas para completar el maletín de producto

Al igual que en cualquier otro aspecto de la vida, hay diferentes aproximaciones desde la visión minimalista a la del hiperconsumo, si tú aproximación esta más cerca de esta última. A continuación te dejo una taxonomía de categorías y herramientas para las diferentes pasos y procesos del día a día de un producto manager.

Ideación

Una de las más importantes para la ideación, aparte del famosísimo Brain Storming, son los mapas mentales, es un diagrama usado para representar palabras, ideas, tareas, lecturas, dibujos, u otros conceptos ligados y dispuestos radicalmente a través de una palabra clave o de una idea central. Los mapas mentales son un método muy eficaz, para extraer y memorizar información.

Business Model Canvas

El business model canvas desarrollado inicialmente por Alexander Osterwalder1 sobre la base de su anterior trabajo sobre la ontología de los modelos de negocio. Desde la publicación de la obra de Osterwalder en 2009, han aparecido nuevos lienzos para nichos específicos, como el Lean Canvas.

El business model canvas es una plantilla de gestión estratégica para el desarrollo de nuevos modelos de negocio o documentar los ya existentes.

Roadmap

Una de las funciones principales que ha desarrollar el gestor de producto es la gestión y despliegue de las nuevas especificaciones o features de su producto, en el mercado hay diferentes herramientas, desde la mundialmente conocida, tabla de Excel, a otras muchas más profesionales y sofisticadas como Craft, Roadmunk, Productboard, …

User Research

La forma más habitual para la investigación de clientes es la realización de encuestas y llamadas, una de las herramientas más extendidas para la realización de encuestas es Survey Monkey, pero hay muchas alternativas como el uso de Google Docs. Y otras más sofisticadas como Google Consumer Barometer, es herramienta para analizar y entender cómo las personas usan Internet en todo el mundo

Mockups y prototipado

Volvemos al mismo punto que las dos anteriores, la forma más rápida para crear prototipos es a través de cualquiera de las herramientas ofimáticas, como es el powerpoint. Hay otros servicios que puedes usar para crear pruebas de concepto y poder empezar a compartir rápidamente con potenciales clientes y el resto de la organización, aquí os dejo unas cuantas, Axure,  Balsamiq, Mockup, etc.

Herramientas como el A/B testing ayudan a describir experimentos aleatorios con dos variantes, A y B, siendo una la de control y la otra la variante. Para validar hipótesis sobre cuales de las funcionalidades, interfaz de usuario, … responden mejor a nuestra base instalada de clientes.

Metrics

Como decía, lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Para un gestor de producto medir es importantísimo para saber si las diferentes acciones y cambios que se realizan en su producto, responde de la forma adecuada.

Hay áreas donde es más sencillo de medir y herramientas que te ayudaran a triunfar sobre todo en el mundo actúa en el que vivimos, como son por ejemplo, Google Analytics, Mixpanel, Fullstory,…

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