¿Quién vigila al vigilante?

¿Quién vigila al vigilante?

Cada vez son más las noticias donde se habla sobre las técnicas de reconocimiento fácil y las diferentes artimañas que las organizaciones criminales orquestan para obtener de forma masiva cientos y cientos de miles de caras de personas alrededor del mundo. Sencillamente hace escasamente unas semanas estalló el escandalo entorno a la aplicación, FaceApp. Alrededor de esta aplicación se genero un montón de ruido mediático, con este tipo de cuestiones nunca sabes que creer. Al igual que en la serie Mr. Robot, me siento como Elliot, el hacker protagonista que nunca tiene la certeza de si lo que hace corresponde a su yo consciente o a alguna de las artimañas que su propio Mr. Hide le prepara.

FaceApp reabrió la polemica

La primera de las polémicas surgidas alrededor de la app, fueron sus términos de uso, poco transparentes y rigurosos, pues uno de los más sorprendentes es que puedas empezar a hacer uso de la misma sin aceptar sus términos y condiciones de uso de la misma. La verdad es que hoy en día la gran mayoría de nosotros cuando instalamos una aplicación en el móvil, asumimos que el grado de intrusismo suele ser elevado, sintiéndonos en muchas ocasiones como un producto más a comercializar por un tercero, estas aplicaciones acaban siendo como la vecina cotilla de cualquier vecindario, aquella que le soltaba a tu madre o novia que el día anterior había bebido más de la cuenta, o que te había visto en tal o cual sitio, con esta o aquella persona, … El problema, es que llegaba un momento en que tú y todo tu entorno acaba obviando a esa vecina, no así la famosa aplicación que mucho más allá de airear tus intimidades por simple diversión o maldad, lo hace para obtener un beneficio económico.

Riesgo reales de tus datos biométricos

Pero, al fin y al cabo, si lo miramos desde la perspectiva de cualquier europeo medio, ¿cuál puede ser el mayor problema al que nos podemos enfrentar?, el uso de nuestra imagen con fines comerciales y que no obtengamos un rendimiento económico por ello. Bueno en principio, podemos pensar que pueda llegar a ser algo tan frívolo e inofensivo, pero las consecuencias pueden llegar a ser mayores, como la suplantación de identidad.

La UE quiere regular el uso del reconocimiento facial

Según el Financial Times en uno de sus artículos de la semana pasada, la Comisión Europea está estudiando reformar de forma drástica la regulación entorno al reconocimiento facial buscando proteger a los ciudadanos y evitando un gran hermano extensible a los espacios públicos.

En principio y según comenta el artículo, uno de los aspectos que tendrá en cuenta la regulación será el de informar al ciudadano de cuando están utilizando imágenes suyas vinculadas a procesos de reconocimiento facial, vinculados al imparable avance de la inteligencia artificial. Todo lo contrario, a como se está utilizando en China. Para ello la UE ha creado un grupo de expertos del que saldrá una serie de recomendaciones que posteriormente se trasladaran al marco normativo que se genere.

El artículo cita un par de casos donde esta tecnología ya se esta usando, y donde la UE a tenido que actuar de oficio para velar que la regulación sobre la protección de datos de carácter general (GDPR; por sus siglas en inglés) se esta cumpliendo, como son el caso de la gestión de multitudes en áreas como London’s King’s Cross o el caso de una escuela Sueca que usó tecnología de reconocimiento facial para controlar la asistencia a clase. Esta última, fue multada por la autoridad local con una multa de 18.670 € por violar el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) de la UE, ya que según el regulador local este uso de la tecnología violó los derechos de privacidad de los estudiantes.

Regulación del reconocimiento facial en lugares públicos

Desde mi punto de vista, el punto más difícil entorno a la regulación del reconocimiento facial en entornos públicos es el del consentimiento del ciudadano, entiendo que la manera de regularlo será similar a la de las cámaras de vigilancia, donde el responsable de tratamiento de dicho contenido deberá hacer público mediante carteles que entras a un reciento donde además de estar siendo grabado, estas expuesto a un procesado de dichas imágenes para el reconocimiento facial.

Aquí la duda que se siembra es si deberemos también a utilizar elementos para preservar nuestra identidad en espacios públicos, mediante máscaras, pañuelos o similar. A mi la verdad es que este tipo de cuestiones me preocupan relativamente poco, ya que siempre desde pequeñito tuve la duda de si el teléfono de mi casa estaba pinchado o no. Y aquí creo que reside la magia de la madurez de cada persona, esa que dice que afirma que uno se convierte en una persona adulta cuando es capaz de hacer lo correcto inclusive cuando nadie le observa.

Ejemplos reales del reconocimiento facial

En el citado artículo del Financial Times, hay un video que tenéis a continuación donde se explica cómo la policía en el Reino Unido mediante furgonetas con sistemas de reconocimiento embarcado es capaz de vigilar las calles con acceso inmediato al historial de la persona identificada. Como se puede ver en el video el debate está sembrado entre la sociedad civil y el poder legislativos.

Desde mi humilde punto de vista, la tecnología en si no es mala, son las personas y los intereses particulares los que alteran y deforman el propósito original de la misma. Por que la pregunta es sencilla, donde está la barrera entre la protección y vigilancia de los lugares públicos, y el control absoluto de todos los servicios proporcionados por el entramado gubernamental de un país.

La realidad supera la ficción

No hace falta buscar libros de referencia al respecto como 1984 de George Orwell, ya que en este caso el refranero popular vuelve a tener razón y la realidad vuelve a superar a la ficción. Así parece ser la realidad manipulada por el gobierno Chino a la que muchos de sus ciudadanos se enfrentan, donde su software de gestión y control reputacional es capaz de cruzar datos del uso de internet en RRSS y sus sistemas de video vigilancia callejera para poder cruzar dicha información y generar un perfil reputacional de cada ciudadano, hasta tal punto podría llegar a ser normal en cualquiera de las democracias occidentales, pero lo más retorcido del tema es que todo el sistema de concesión de créditos, acceso a la universidad,… se basa en este algoritmo reputacional, es decir que si un amigo de tu infancia tiene una puntuación baja y el gobierno te graba saliendo a tomar cañas con él, esto podría llegar a afectar tu puntuación reputacional.

Pero quién vigila al vigilante

Este es uno de los miedos de los ciudadanos de Hong Kong, como ya sabéis la legislación y regulación China no ha entrado totalmente en la vida de los ciudadanos de Hong Kong, y muestra de estos miedos se ven reflejados en los videos de las manifestaciones, una vez más la identidad de cada uno de ellos y su reputación está en juego al participar en dichas protestas por lo que en el siguiente video podréis observar como protegen su rostro y como las farolas y el mobiliario urbano provisto de cámaras de vigilancia son focos de sus airadas protestas.

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