¿Y si Pareto gobernase la realidad de Internet?, el 80 20 del fake internet.

¿Y si Pareto gobernase la realidad de Internet?, el 80 20 del fake internet.

Hace unas semanas leía un artículo publicado en The New York Magacine, How Much of the Internet Is Fake? Turns Out, a Lot of It, Actually. El artículo hablaba sobre una operación desarrollada por el Departamento de Justicia de los EE. UU., en la que había cursado acusaciones contra ocho personas acusadas de operaciones fraudulentas entorno al negocio de la publicidad digital, por un valor aproximado de 36 millones de dólares, considerada una de las estafas más grandes jamás descubiertas en este negocio.

Internet desde su origen siempre ha sido campo de cultivo de engañas y estafas, la suplantación de identidades siempre estuvo a la orden del día. Pero con la llegada de los bots, esta cuestión se ha acelerado sobre manera.

Llenas están las redes sociales de las famosas granjas de móviles para generar métricas falsas alrededor de las redes sociales, comprando usuarios o hinchando artificialmente de me gustas una publicación determinada, tal y como se puede ver en el siguiente video de Youtube.

Aquí la cuestión es si el principio de Pareto, aplicará también a ese negocio fake alrededor de internet. Este principio enunciado hace más de 100 años, y que cualquier buen consultor debe incluir en sus informes y presentaciones, también conocido como la regla del 80-20 o ley de los pocos vitales. Describe el fenómeno estadístico por el que en cualquier población que contribuye a un efecto común, es una proporción pequeña la que contribuye a la mayor parte del efecto.

El artículo en cuestión hablaba sobre como esta organización redirigía el tráfico de la venta programática de publicidad a sites fakes que simulaban ser sites premium como The Economist o Vogue, donde se simulaba la visualización de los anuncios de video, todo ello orquestado por una red de bots.

Este tipo de artículos y estadísticas hace que uno se plantee realmente si la información por la red es real o no, pero una reflexión todavía mucho más profunda es la siguiente, ¿Cuánto del tráfico de internet es tráfico cursado por humanos? Es decir, ¿la visualización de videos en YouTube es real y realizada por humanos?, ¿o hay una red de bots por detrás falseando las estadísticas para hacer crecer las visualizaciones de uno u otro YouTuber?

Si miramos el montante total de ingresos de los gigantes de Internet, ya sea Facebook o Google, gran parte de la contribución en el total de sus arcas vienen ligados a los anuncios de su plataforma de Ads, la mayor parte de los ingresos de Google en 2017 (111 mil millones de dólares) provino de su servicio de publicidad, Google AdWords.

En aras de la tan ansiada transformación digital, la presencia en internet se ha convertido en una obligación para muchas empresas. El posicionamiento orgánico, mediante SEO, en los principales buscadores es una cuestión compleja y que lleva su tiempo. De hecho, en diferentes charlas y documentación disponible en internet he podido ver como se hace mención al espacio temporal de un año, como el periodo mínimo para empezar a ser reconocido por los buscadores en las busquedas orgánicas. Como es evidente, este plazo es muy amplio para muchos proyectos on-line y estrategias comerciales del entorno B2B, por lo que no queda más remedio que recurrir a la compra de palabras claves para poder ser visible en la red o publicidad en las principales redes sociales para promocionar tus tweets o publicaciones en el time line del resto de usuarios.

Hace años tuve la oportunidad de tener que trabajar en la definición del plan estratégico de servicios digitales de una multinacional, recuerdo que se me quedo grabado en la retina el volumen de negocio de lo que Gartner condideraba cloud (entre los que se encontraban los servicios de Advertaising de los grandes de internet), esta cifra es prácticamente la mitad del negocio que Gartner proyectaba en cuanto al crecimiento de los servicios cloud. Y hablamos de cifras de cientos de billones de dólares (billones americanos), y además el crecimiento acumulado seguía proyectado en cifras de dos dígitos.

Aquí la pregunta es evidente, ¿los fake followers y los me gustan en los artículos realmente influyen en los algoritmos de las RRSS?, seguramente esto de para un post especifico. La verdad es que no tengo datos sustanciales o concluyentes para hacerme pensar que esto es así, pero la intuición me hace pensar que así es. Sino no tendría sentido ese mercado secundario de compra de followers y me gustas en las granjas ya mencionadas anteriormente.

Una simple búsqueda en Google, y teniendo en cuenta el volumen de resultados que de vuelve tal y como se puede ver en la siguiente imagen me hace pensar que realmente debe haber un gran volumen de negocio por detrás de este asunto.

Busqueda en google sobre fake users en Instagram

Pero no sólo la picaresca está alrededor de la compra de usuarios o me gustas, el coste por click de la compra de palabras tiene por detrás seguramente muchos trapos sucios que esconder. Si me fijo en Facebook, empresa cuyo mayor número de ingresos está ligado a la venta de aununcios en la red social, y cuyos últimos escándalos relacionados con la venta de datos de usuarios a terceros. Mi pregunta es la siguiente, si una empresa como Facebook capaz de vender datos de usuarios a un tercero con un retorno residual en el impacto global de su cuenta de resultados, ¿qué no será capaz de hacer en aras de hacer crecer su negocio más rentable?

Aquí muchas preguntas surgen en mi mente, ¿puede un usuario de Google AdWords confiar en todos los datos disponibles en su dashboard?, si el coste por clic está asociado al pago de este servicio, ¿cómo garantizamos la autenticidad de todos y cada uno de los clics que hemos pagado? De la misma manera, ¿aparecer en el timeline de usuarios de una red social tiene impacto como para pagar por esa publicidad?

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