La era dorada de la innovación en los operadores de telecomunicación (Parte I)

La era dorada de la innovación en los operadores de telecomunicación (Parte I)

Hace ya unos años que las operadoras de comunicaciones, también conocidas como telcos, se quitaron la vitola de la innovación para el usuario de a pie. Sin embargo, hace unas décadas eran los motores de cambio de muchas de las tecnologías que conocemos hoy en día y que en su momento fueron punta de lanza de los principales avances de la sociedad del siglo pasado.

Muchos de estos cambios, surgieron de sus divisiones o empresas especializadas, creadas exclusivamente para fomentar la innovación y el desarrollo tecnológico de las diferentes formas de comunicación entre personas y empresas.

Sin lugar a duda, la madre de todas las operadoras no es sino la fundada por el propio inventor del teléfono, ahora más conicidad como AT&T, en sus orígenes la Bell Telephone Company.

Los laboratorios Bell, fueron durante décadas uno de los referentes mundiales en lo que a innovación y patentes se refiere, surgieron para mejorar todos los campos relacionados con las comunicaciones. Uno de los objetivos de los laboratorios era hacer que el servicio telefónico fuera más confiable y económico. En ese momento, el teléfono todavía era una tecnología rudimentaria. Por aquel entonces no existían los tonos que señalizaban si una línea estaba libre u ocupada.

Pero una de las razones principales de su creación fue la necesidad de seguir generando nuevas patentes, la del teléfono hacia ya años que había expirado, y eran necesarias nuevas innovaciones para proporcionar un servicio de mejor calidad a sus usuarios. Y generar nuevas vías de monetización, todavía en una época de monopolio, aunque no si podemos usar este termino en los albores de una nueva industria, como las comunicaciones.

Si pudiéramos definir las palancas que hacen posible la innovación, sin duda alguna, las cuatro principales serían la conjunción del talento, la financiación, incentivos y la cultura. Y ahora explicaremos como estos cuatro ingredientes estaban presentes en los laboratorios Bell en mayor o menor medida.

Bell Labs se convirtió en un centro intelectual para muchos científicos eminentes, algunos de los cuales incluso llegaron a ganar el Premio Nobel.

Los laboratorios Bell contrataron a los mejores científicos y la mayoría de sus empleados eran graduados de las principales universidades de los Estados Unidos, como el Instituto de Tecnología de Massachusetts, la Universidad de Chicago y el Instituto de Tecnología de California.

Mervin Kelly, por ejemplo, fue uno de los estudiantes de física más talentosos de la Universidad de Chicago antes de llegar a Bell Labs. En 1951 fue nombrado director de los laboratorios y su trabajo fue fundamental para cambiar la industria de las comunicaciones. Pero esta solo es la punta del iceberg, todavía quedaba mucho más que acontecer en la gloriosa existencia de esta compañía.

El desarrollo del radar, fue la primera muestra del potencial del laboratorio

La primera década del siglo XX, fue un periodo complicado en los EE.UU. y como no podía ser la actividad de I+D fue una de las que más sufrió. Esto unido a los conflictos bélicos de la primera mita de siglo, tuvo como resultado, que alrededor del 75 por ciento del trabajo de Bell Labs se centrara en el uso militar inmediato de la tecnología, e inclusive se evaluó la posibilidad de desarrollar una bomba nuclear.

Aunque por aquel momento el radar ya existía como tecnología, los científicos de Bell Labs tomaron la tarea de seguir desarrollando y mejorando la tecnología de radar, lo que hicieron con resultados impresionantes.

El transistor génesis de una nueva industria

Una de las curiosidades del modelo de los laboratorios Bell, es que promovía la separación de las entidades y colaboración entre las mismas, los laboratorios estaban distribuidos por el campus para que los científicos tuvieran la oportunidad de pasear e intercambiar ideas en este proceso.

Los físicos Walter Brattain y John Bardeen, miembros de los laboratorios Bell, desarrollaron un método para amplificar, encender y apagar, una señal eléctrica enviándola a través de una rebanada de silicio. Lo que se puede considerar fue el primer transistor del mundo. Este primer transistor, rudimentario e inestable, fue mejorado por William Shockley del Fellow Labs.

Esa simple barra de silicio fue el inicio de una revolución que ha llegado a nuestros días, desarrollando la lógica digital, y siendo la base de la mayoría de los equipos electrónicos que nos rodean.

Del transistor a la teoría de la comunicación, de Claude Shannon

Hasta la llegada del transistor, todas las llamadas telefónicas se enviaban mediante señales eléctricas, cuyo principal problema era la degradación de la señal y la incorporación de ruido sobre todo en llamadas de larga distancia.

Pero su teoría de la comunicación, no solo revolucionaria la industria telefónica, sino que sería extensible a todas aquellas capaces de usar señales y sistemas para procesarlas, como la radio o la televisión.

Una de las líneas de investigación de los laboratorios Bell desarrollo lo que hoy conocemos como modulación de pulsos de onda (PCM). Y gracias a estos avances y al transistor, Shannon fue capaz de implementar su teoría de la comunicación.

De acuerdo a Shannon (1948) (ver también Shannon y Weaver 1949), un sistema de comunicación general consta de varias partes.

Una fuente, la cual genera un mensaje a ser recibido en el destinatario. Un transmisor, que transforma el mensaje generado en la fuente en una señal a ser transmitida. En los casos en los que la información es codificada, el proceso de codificación también es implementado por el transmisor. Un canal es cualquier medio que sirva para que la señal se transmita desde el transmisor al receptor. Este puede ser, por ejemplo, un cable, una fibra óptica o una señal inalámbrica. Un receptor, que reconstruye el mensaje a partir de la señal, y finalmente, un destinatario, que es quien recibe el mensaje.

No os perdais la siguiente entrada del blog, donde seguire desgranando la exitosa historia de los laboratorios Bell y también su ocaso.

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